Tecnoagropecuaria La Esperanza, Santuario de burros

Los burros padecen una inmerecida mala fama. Decir que alguien “es un burro” equivale a considerarlo como una persona tonta. Un cliché en las escuelas era ponerle “orejas de burro” a los malos alumnos, que no daban las respuestas correctas a las preguntas de los profesores. Se trata de una muy mala prensa para estos équidos, una que realmente no merecen, a la luz de los beneficios que han aportado a la humanidad desde que fueron domesticados, hace unos siete mil años, en el norte de África.
Momento conversa con Judith García González, encargada de la empresa Tecnoagropecuaria La Esperanza, ubicada en Españita y que en los hechos es una suerte de santuario para burros.
Especie en peligro
De entrada, García González alerta sobre el descenso en la población mundial de burros. Sin citar fuentes, afirma que en 2007 había 500 millones de asnos en el mundo, cantidad que ha descendido dramáticamente en los últimos años.
Una infografía elaborada por la organización The Donkey Sanctuary indica que Etiopía, Pakistán, México y China son los países que concentran la mayor población de estos animales, con poco más de 22 millones de ejemplares. Una nota elaborada por la BBC estima en 44 millones el total de individuos de esta especie en el planeta.

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