René Drucker, in memoriam

René Drucker Colín cumplió con numerosas tareas en beneficio de la ciencia en México. De entrada, su destacada aportación en el terreno de las neurociencias lo convirtió en un referente mundial. Sus trabajos en torno a la biología del sueño encontraron eco entre investigadores de numerosos países, que siguieron la brecha abierta por este destacado universitario.
Nacido en la Ciudad de México en 1937, Drucker Colín aceptó en varias entrevistas que no tuvo del todo clara su vocación por la ciencia hasta muy entrada su juventud. Incluso abandonó los estudios una vez que finalizó el bachillerato. Sin embargo, tras un par de años de estar trabajando, se matriculó en la Facultad de Psicología de la UNAM.
Al término de la licenciatura, deseaba atender pacientes, sin que estuviera en su horizonte la posibilidad de la investigación. Sin embargo, un encuentro con un destacado neurocientífico acabó por llevarlo por ese camino.
Fue así que hizo la maestría en Psicología en la Universidad del Norte de Illinois, mientras que el en la Universidad de Saskatchewan, Canadá, hizo el doctorado en Fisiología.
Otras entidades académicas donde realizó estudios fueron la Universidad de California en Los Ángeles; el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia; y la Universidad Von Humboldt de Alemania, entre otras.
La página del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República destaca que el doctor Drucker “Fue pionero en el estudio de péptidos neuroactivos en la regulación del sueño, y de esta forma puso a México en el mapa mundial de la neurobiología del sueño, al plantear la participación de moléculas de naturaleza polipeptídica en la regulación de una función nerviosa superior, un concepto que en la actualidad es ampliamente aceptado.
“También desarrolló la técnica de registro de actividad unitaria simultánea a la perfusión intracerebral en animales en libre movimiento, línea experimental que lo condujo a desarrollar y a proponer su teoría excitostática para explicar, tanto el mecanismo de inicio y terminación del sueño de movimientos oculares rápidos (MOR), como su función”, se explica.
De igual manera, investigó la enfermedad de Parkinson, tareas que desplegó en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.
Entre los numerosos reconocimientos que recibió destacan el Premio Nacional de Ciencias y Artes; el Premio Universidad Nacional en el área de investigación en Ciencias Naturales; el Premio Fundación Mexicana para la Salud; el Premio Miguel Otero al Mérito en Investigación Científica y el Premio a la Excelencia Médica, ambos de la Secretaría de Salud.
Asimismo, se le impuso la condecoración Orden Andrés Bello “Clase Banda de Honor”, otorgada por el Gobierno de Venezuela; el premio de la Academia Nacional de Medicina “Dr. Ruiz Castañeda”.
La Universidad Autónoma Metropolitana y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla le otorgaron el doctorado Honoris Causa.
Durante su gestión al frente de la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM encabezó numerosos proyectos que colocaron a la Universidad a la vanguardia en esta materia.
También durante su administración al frente de la CIC se fundó El faro. La luz de la ciencia, que durante 17 años ha registrado el trabajo desplegado por más de cinco mil investigadores universitarios.
En cuanto a su quehacer como divulgador, sus Pequeñas dosis de ciencia marcaron un rumbo al momento de difundir el conocimiento de esta índole. Sin duda nos hará falta René Drucker Colín.

 

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