Tu propósito de año nuevo: hacer ejercicio y perder peso.

Noemí Calderón Rodríguez
Nutrióloga Clínica
Actualmente la sociedad en la que vivimos está inmersa en un ambiente más plural y globalizado donde el estilo de vida es cada vez más urbanizado, creando con ello una mayor oportuni­dad de trabajo y crecimiento económico y, al mismo tiempo, un mayor poder adquisitivo de productos y de servicios, principalmente, en el área del cuidado de la salud, bienestar físico y de tecnologías.
Sin embargo, la globalización ha traído muchas ven­tajas económicas pero también desventajas en el área de la salud, puesto que el sedentarismo va en aumento por el uso desmedido de la tecnología y del automó­vil, así como un mayor consumo de alimentos ricos en grasas y azucares (productos industrializados y mayor presencia de restaurantes de comida rápida) ocasio­nando una elevación considerable en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en la población infantil y adulta de nuestro país, colocando a México en el segundo lugar a nivel mundial con sobrepeso y obesidad después de nuestro vecino del norte, Estados Unidos, según datos de Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estos datos se ven, se leen o se escuchan cada vez más y más en distintos medios, programas e institucio­nes de gobierno o particulares para de alguna manera combatir esta problemática considerada como pande­mia del siglo XXI. Por ello la sociedad en general está actuando con mayor conciencia y responsabilidad, pero aún falta mucho por hacer, mucho camino por recorrer y muchas metas por lograr.
Hay que reconocer que los pequeños logros, al final son una suma de grandes esfuerzos que se dan de acuerdo con el nivel de motivación, perseveran­cia, persistencia, constancia y responsabilidad que cada quien tenga para alcanzar sus metas; hay un fenómeno muy curioso que sucede cada fin de año en donde todo el mundo comienza a hacer una lista de metas alcanzadas y de otras que aún siguen pendientes; una de las metas o propósitos de mayor importancia para la gran mayoría es comenzar el año hacien­do ejercicio y comer más sano para perder los kilos de más que ganaron un par de meses atrás comenzando por el Halloween, el pan y dulce del día de muertos, la cena de navidad y año nuevo hasta la rosca de reyes en enero. Todo ello implica comer y beber de más para despedir un año más y recibir el nuevo año lo mejor posible, sin pensar demasiado en la salud, pero con la firme decisión de “hacer dieta y ejercicio” cuando todos los festejos lleguen a su fin y de inme­diato comenzar el cambio. Algunos sí lo consiguen pero la gran mayoría no lo logra o ni lo intentan y todo quedó en una simple ilusión por falta de in­terés, voluntad y motivación.
¿Cómo lograr convertir el propósito de año nuevo en una realidad?
Existen diversas maneras de alcan­zar una meta, pero la más importan­te de todas es que tu meta se con­vierta en un sentimiento genuino de urgencia y de necesidad real que te impulse a hacer las cosas que nece­sitas hacer para lograr tu cometido, verlo como algo que si no lo haces en un determinado tiempo, jamás lo podrás realizar y para crear ese im­pulso que te lleve a iniciarlo, debes de tomar acción de inmediato y pensar en las herramientas que necesitarás, después de tener tales herramientas deberás planear tu tiempo según tus actividades y dar prioridad a tu meta dedicándole un espacio adecuado para realizarlo sin ningún pretexto, con constancia suficiente, pero sobre todo con disciplina y pasión.
Una parte fundamental para al­canzar tu meta es crear una imagen en tu mente y visualizarte cómo quie­res verte y sentirte al lograr la meta, pensar positivamente además de una actitud alegre, positiva, que dis­frute el proceso y, por ultimo, deberás enfocarte día a día en esa meta has­ta conseguir los primeros resultados y no parar hasta hacer de tu meta o propósito una realidad.
¿Qué es más importante, la dieta o el ejercicio?
Esta es una de las preguntas clásicas que muchas personas se han hecho en los últimos años, donde la mayoría de veces la respuesta no ha sido lo suficientemente clara para muchos porque depende de diferentes facto­res que influyen en la vida de cada persona.
Para muchas personas es muy di­fícil seguir un plan nutricional saluda­ble y prefieren ejercitarse diariamente, pero eso da paso a muchos errores principalmente en el desconocimiento de la cantidad y en la calidad de los alimentos. Las personas no saben qué tipo de alimentos aportan más ener­gía y nutrimentos como proteína de alto valor biológico necesarios para recuperar el gasto energético que se generó después de hacer ejercicio, tampoco sabe qué tipo de ejercicio es más recomendable hacer de acuerdo con su composición corporal y qué necesita hacer o no hacer según sus características de salud.
Por otro lado, están las personas que se les facilita más “hacer dieta” que hacer ejercicio, son aquellas que buscan información en internet, re­vistas y libros con el tema “wellness”, generando una gran desinformación al respecto y poniendo en riesgo su salud; sin embargo, hay personas más responsables que deciden in­vertir en el asesoramiento de un pro­fesional experto en el área como un nutriólogo(a), el cual les indica paso a paso la manera correcta y adecuada de alimentarse según la situación es­pecífica para cada sujeto como edad, sexo, complexión física, composición corporal, necesidades energéticas y de macro y micronutrimentos, ya que se realiza una evaluación clíni­ca nutricional completa para dar un diagnóstico nutricional correcto y oportuno y con base en eso dar el tratamiento adecuado para cada ne­cesidad de manera individual.
En conclusión, decimos que tanto el ejercicio como una dieta más salu­dable son finalmente complementos muy importantes para lograr un equi­librio y llegar a la meta que cada quien se impuso a inicio de año y llegar a un peso recomendable en el tiempo determinado para cada individuo, ya que es muy variado porque depende de muchos factores. Es importante dejar muy en claro que las personas que quieran visitar a un nutriólogo(a) deben de estar preparados emocional y psicológicamente para tomar la de­cisión y cooperar lo mejor posible con el plan nutricional, pero sobre todo con total convicción de querer mejo­rar y ser constante durante el proce­so que dure tal tratamiento. ¡A mayor esfuerzo, menor tiempo y dinero!.

 

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