La mediación y la cultura de la paz

Uno de los grandes debates de la filosofía gira en torno a la naturaleza humana, en cuanto a si ésta es propensa a la bondad o a la maldad. En un cuadrilátero virtual podemos ubicar a dos de los pensadores más importantes que reflexionaron sobre el tema. En la esquina azul, con un récord impecable, se encuentra Jean-Jacques Rousseau; en la roja, un contrincante a su altura, Thomas Hobbes.
Para Rousseau, las personas son naturalmente bondadosas, pero es la sociedad la que saca sus peores facetas y las corrompe. En cambio, Hobbes sólo ve maldad en nuestra condición. Su frase más célebre es implacable: el hombre es el lobo del hombre (homo homini lupus, según la sentencia en latín acuñada por Plauto).
Sin caer en simplismos, podemos considerar que la convivencia social casi siempre ocasiona conflictos de diferente índole. Veamos un dato duro aportado por el Censo Nacional de Impartición de Justicia Estatal 2018, elaborado por el INEGI. De acuerdo con dicho ente autónomo, en 2017, los órganos de primera instancia de los poderes judiciales locales dieron entrada a 2 millones 8 mil 661 asuntos; en ese año fueron concluidos un millón 317 mil 371 casos. Sin embargo, quedaron sin resolver dos millones 320 mil 248.
“Es como si todo lo que te llevó en 2017 no lo hicieras, sino que todavía tienes 300 mil asuntos más”, apunta Juan Felipe Rodríguez Sánchez, responsable del Centro de Mediación y Conciliación Privado (Cemecop), ubicado en Zacatelco, primero en su tipo en la entidad, y que es resultado de las reformas en materia de justicia alternativa.
Momento conversó con este joven abogado sobre los alcances del Cemecop y los asuntos relacionados con la mediación, un mecanismo que, si bien no es novedoso, trata de despresurizar al agobiado sistema de justicia….

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